Visitas

domingo, 4 de octubre de 2015

# 2015 # Bienvenido

Deja los tormentos... ¡Estamos en Octubre!


¡Vaya! ¡Vaya! ¿Acaso no es bueno comenzar un nuevo mes con una reflexión? Cada quien tiene su propia reflexión con respecto al pasado mes de septiembre. Debo decirles que si tengo por compartirles un pensamiento que lo siento importante para que este mes resulte mayormente en bienestar y no tan tedioso, y así lograr respirar muy hondo.

Septiembre para mí no fue un buen mes. Empezando que estoy rodeada de personas que no las considero buenas, me sentí frustrada en su mayor parte y no fui tan optimista como suelo serlo. ¡Se vale! Eso no me cabe duda alguna. 

La razón por la que no fue un buen mes, es porque me aturdí por tantas cosas y no comprendí que todo tiene su momento. Pensamos que estamos mal, y no lo estamos. Solamente que si tiene su proceso, todo tiene su momento de ser. No me cabía en la cabeza, y ya lo he comprendido. Mucho depende de nosotros, y mucho no depende de ello.

Entrando en nuevo mes y se me ocurre que a veces nosotras y nosotros vamos con todo lo que va. Hacemos y deshacemos; vamos por ahí y por allá; creemos que es mejor ir en esta secuencia. Según nuestro pensar, es mejor el desenfreno que la tranquilidad. Y, ¿En dónde queda el control?
No me refiero a la pasividad, sino a tener un balance de cómo actuamos o cómo vamos a hacerlo. Es curioso que creamos que siempre es mejor hacer las cosas y no creamos que lo mejor sea evaluar la manera en la que nos sentimos con respecto a nuestras acciones.

Ese es el control del que hablo: ser-acción.

Si no tenemos un vínculo entre estos, ¿Servirá de algo darlo todo? Pues no. Te preguntas: “¿Por qué no resulta si estoy dando todo de mí?” He aquí la respuesta: No te sentís bien de hacerlo o no te sentís bien haciéndolo. Seguramente existe una incertidumbre, una inseguridad, alguna clase de arrogancia de tu parte, que no te permite llegar a ello. Guarda la calma, que esto no es tan malo. Es inclusive normal que juguemos con fuego todo el tiempo y que pensemos más en lo que vamos a obtener, que en nuestro desgaste como persona.

La pregunta es: ¿Cómo hacerlo?

Si bien casi nunca lo hacemos, no es imposible. De hecho, el interior debe valorarse más –no solamente en lo físico-, sino porque el control se encuentra en cómo nos sentimos. Todo se propaga desde nuestro interior y eso pone barreras entre nuestros deseos y nuestros sentimientos. Valora más quien sos y tus necesidades.

¿Llegaste a pensar si necesitas lo que deseas? ¿Lo deseas porque te aferraste a que debía ser para vos? Estas preguntas son las que nos hacen entender mucho de aquello por lo que luchamos. Pensa, ¿Qué será de vos si alcanzas aquello que deseas y te sentís vacío o vacía? No habrá tenido sentido luchar por ello si no te llena, no te hace sentir casi completa o completo… Porque quiérase o no, el “desear” también es en vano. 

Con esta reflexión les invito a la evaluación para encontrar ese control. Después no te preguntes razones, ya que esto es lo que tiende a ser la barrera en nuestra vida. Encontremos el control, y estemos mucho mejor.

¡Feliz Dominguito! 


Publicar un comentario

Suscríbete