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lunes, 25 de julio de 2016

# 2016 # Amor

Se ha ido, ¿debo dejar que se esfume?


Soltar es difícil, y más cuando ha marcado de tu vida dejándote una huella muy profunda. No querés que se vaya de tu lado, no querés el hecho de no volver a verle o quizás solo verle de casualidad cuando vas de compras. Probablemente es la persona más maravillosa de todas y nadie te hizo sentir de esa manera… El problema es que se ha ido sin que desees soltarle.

Despertás una mañana con los ojos hinchados de tanto llorar anoche y seguís sin tener una idea de lo que ocurrió. Lo único que deseas, es que sea una vil mentira creada por tu demencia. Sabes que no es así, y al saberlo te duele todavía más.

Regresas a tu rutina diaria, pero algo falta en ella. Sabes que alguien en físico no está, pero fue capaz de hacerte amar y querer de esa manera. Sabes que una voz, un recuerdo y sinfín de sensaciones te persiguen. No deseas lidiar más con la idea de perder a la persona que más has querido en el ámbito amoroso.

La pregunta es, ¿Qué hacer si consideras que no debió ser así?

El problema no es lo que consideres que sea, sino lo que verdaderamente es.

Vas a decir, “no debo dejarle ir”.

¿Cómo sabes que debes dejar ir si no has sentido lo contrario? Es decir que un comienzo en donde el desamor nos juega muy mal, es como decir que no estamos en un verdadero momento para razonar nada. Vos deseas que no se vaya de tu vida porque no has sentido realmente lo que poder soltar a esa persona.

Una vez logras soltar a esa persona de todo o casi todo, podes determinar si aún se siente esa sensación de extrañarle, de saber cómo ha estado y si piensa en vos. Ya en ese punto no te dejas llevar por esos arranques que nos hacen cometer errores una y otra vez.

Si el tiempo pasa, lograste soltar y podes decidir qué hacer… ¿Qué hizo que todo terminara?

Porque entendamos bien esto: Una relación es de dos. Obvio es que a veces se acaban con ellas por un mayor peso de una de las dos partes, pero siempre hay errores de ambas partes que llevan a terminarla. Entonces decir “se fue” es una metáfora nada más. Es una manera de decir que no vas a sentir a ese alguien cerca, pero en términos reales seria “nos fuimos”, porque no hay circunstancias que actúan al mismo tiempo por razones de cada relación que existe.

Si terminaron por errores mutuos, vamos a ver si hay reconciliación. Deben ser razones válidas, porque regresar a la misma escena para terminar igual o peor es cuestión de dignidad y no ser masoquistas.

Si fue por traición, por falta de atención, por falta de amor y cualquier razón válida para soltarse de alguien, ¿Qué tanto buscas en donde no hay nada? 

Es como tratar de beber agua de un vaso completamente vacío. El agua es tu necesidad y el vaso es esa persona con la que deseas estar.

Ese deseo nunca lo vas a saciar con un vaso vacío, ¿Cierto?

Es igual a regresar al lado de una persona que ya hizo daño.

¿Ahora comprenden por qué debemos soltar aunque nos duela?

Dolerá, y demasiado. Pero no vas a descubrir tus errores y un lado de tu persona que desconocías, hasta que no logres soltarte de lo que ya ha dejado muchas huellas, muchas heridas y muchas marcas.

Espero les haya gustado este nuevo post, ¡Besos!





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