Visitas

sábado, 16 de julio de 2016

# 2016 # Comodidad

El problema de la comodidad.


Hablar de comodidades, es ajustar tu vida a ciertas especificaciones. Resulta sencillo decir que en la vida buscamos comodidad, de lo contrario sentimos que tambaleamos y hasta nos derribamos contra el piso. Si hablamos de economía, claro que la “comodidad” es una de sus grandes aliadas, pero hasta donde sé, la economía me aburre.

Hoy les vengo a tratar el tema de la comodidad en nuestra vida como un ser en la toma de decisiones, en sus impulsos a lo largo de la vida y en cómo afecta ser muy cómodos y cómodas.

Como seres humanos que somos, nos encanta estar cómodos en nuestro entorno. Si una situación te incomoda, sentirás como esa piedra en el zapato. Lo que menos deseamos es no estar en confort.

Los problemas surgen en las siguientes circunstancias:

Cuando tomar una decisión importante se ve influenciadas por tus comodidades tan establecidas.

Imagínate que llega una oportunidad como ninguna otra a tu vida, venís y analizas toda la situación. Te das cuenta que tu entorno te agrada muchísimo, de hecho has estado en el desde siempre y lo que menos querer es librarte de ese entorno, ¿Qué crees que ocurre? ¡Dejas ir una buenísima oportunidad! ¿Por qué? ¡Por comodidad desmedida!

Si afecta en tus decisiones… Afecta en tus impulsos.

Si por no querer adaptarte a otro entorno le temes al riesgo, me parece que te colocas barreras para llegar a otros campos, a otras personas, a otros lugares y a tus ideales. Eso significa que te alejas mucho más a tu anhelo de vida. No creas de ninguna manera que tu entorno es el único del que debes empaparte a lo largo de tu vida.

¿En qué nos afecta?


Resumiéndolo: En nuevas oportunidades y en tu crecimiento personal.

¿Por qué?

Al ser la palabra “limitación” una de las derivaciones de “comodidad”, te queda muy claro que tu comodidad desmedida te limita, te afecta, te lleva más al lado negativo de la historia.

¿Qué es lo que debes hacer?

Arriesgarte más a vivir tu vida sin importar que tu comodidad debe cambiarse de vez en cuando. Salir de tu zona de confort no solo es un beneficio en cada uno de los aspectos de tu vida, sino que también se trata de un sentido más saludable.

Díganme, ¿qué cuesta aventurarnos?

No por comodidad a que otros tomen decisiones por vos, a que tu vida deje ser la misma y a temer por no lograr tus objetivos, vas a dejar ir oportunidades de aprender y conocer. No nacimos conociéndolo todo, y no tienen una idea del bien que nos hace cambiar de entorno.

Por experiencia, puedo afirmarles que si es saludable.

Al principio tenemos miles de preguntas en nuestra cabeza y somos de pensar “y si sucede lo opuesto”. Es mucho es “si esto y lo otro”, pero a pesar de que la vida nos presenta oportunidades que no nos saben muy dulce sino más bien amargo, crecerán como personas y podrán decir “lo hice, y eso es lo reconfortante”.

Ya saben cómo soy para esto de animar. Me gusta que las personas se animen a más, porque lo necesitamos y por muy amargo que sea el haber salido de esa zona de confort, sabrán que valió la pena cuando a la próxima vez que decidan cambiar de entorno se digan a ustedes mismos: “Esta vez intentare algo nuevo” y ese es el punto tan exquisito, el aprendizaje que se adquiere no se compara por nada.

Que hayan tenido un bonito sábado, y no dejen de leerme. Les motivo a que se queden conmigo para leer las miles de entradas que están por venir.


¡Besos!







Publicar un comentario

Suscríbete