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lunes, 4 de enero de 2016

# 2016 # Esfuerzo

¿Somos nosotros o es una mala racha?


Para quienes se preguntan que si son ustedes mismos (as), que si el destino, tu mala suerte de nacimiento o que si las galaxias… ¡Para todas y todos! La vida es un rompecabezas, ¿Lo sabían? Pieza por pieza, y antes de que esa pieza se coloque, se debió pensar muy bien.

Nos preguntamos tantas cosas, y una de esas, es que a veces nos va tan mal. Esos días en los que te despertas con los ánimos por los suelos, de mal humor o últimamente te esforzas y las cosas simplemente se ponen de cabeza. ¿Lo has sentido? Porque ni aunque tengas la vida compra. Siempre vamos a sentir que nuestro mundo se viene de cabeza en momentos al azar de nuestra vida. “Al azar” porque simplemente llegan si escoger cuando si y cuando no.

Me pregunto, ¿Sabemos diferenciar sí o no es una mala racha?

Mayormente no tenemos una idea de eso. Nos dejamos llevar por la suerte de otros –que a veces pareciera permanente y no lo es- o de paso encontramos en ese mal momento una razón para decirnos a nosotros mismos que “siempre lo hacemos tan mal”.

Una mala racha se dará aun y que estés haciendo las cosas bien. Factores externos de tu persona. Que si alguien arruinó tú idea para algo, que si se involucró una persona incorrecta en tus proyectos o en tu camino, y es ahí en donde nada será predecible. 

¡Esa es la mala racha que odiamos! No la confundamos con nuestro esfuerzo. El esfuerzo ahí está, pero la Doña Mala Racha se aproxima y te hace las cosas muy complicadas.

¿Es una la Doña Mala Racha? Mayormente lo es. Aparece cuando necesitas un poco de calorcito en la vida y cuando aparece debemos enfrentarla, ¿Saben? ¡No se les ocurra echarse para atrás! Deben entrarla y no darle el gusto de desanimarnos del todo.

Es difícil no desanimarse –díganmelo a mí- pero esa mala racha no es eterna. Entonces, más que decirnos que no vamos a lograrlo, hay que decirnos “voy a lograrlo aunque cueste”.


En el caso que debamos darnos cuenta que nosotros no estamos haciendo las cosas bien, será una sensación de una enorme incomprensión.

Cuando estamos errando, es fácil decir que los demás tienen la culpa o las cosas son tan drásticas que se confunden con una mala racha. Las cosas se dan muy mal, ni siquiera es cuando todavía hay posibilidades. Y la razón por la que esto sucede una y otra vez, es que somos más cómodos y preferimos quedarnos en donde estamos, a tener un cambio en nuestra vida.

Creemos que errar es enfrentarnos a lo nuevo, cuando verdaderamente errar es quedarnos estancados en el error por miedo al error. Es así de literal. Y de que hay oportunidades, las hay. De que no deseamos contemplarlas es diferente.

Hay tiempo, hay oportunidades… ¿Por qué no tomarlas como deban darse? Si bien se dice “oportunidades por millones” y esa sí que es cierta, pero no todas entran dentro de un momento. Cuando eso pase, empecemos con poco o con lo que se encuentre a nuestro alcance sin conformarnos.

Constantemente critico el conformismo en exceso. Mientras sea el primer paso, está bien conformarse porque nada cae del cielo. Pero si podes avanzar, no te estanques.
Parte del éxito es el cambio y la paciencia. Seamos personas que se transforman para bien en esta vida. Tengamos menos miedo y aprendamos a recibir. No solo es de dar todo, también se trata de recibir frutos y muchas veces se trata de esperar y otras de esperar el momento del cambio.

Les promuevo al cambio en este 2016. Estamos ante una sociedad un poco anticuada y sin cambios, ¿Por qué no empezar a cambiarlo en este 2016?

Mis mejores deseos para este 2016 y que esta entrada les haya hecho sentir mejor. Recuerden que nada está completamente perdido, solo lo irreversible. Pero a pesar de todo, el cambio siempre necesita de voluntad y de analizar correctamente nuestra vida y lo que queremos para ella.

¡Feliz tarde! 


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