Estos últimos días...

diciembre 17, 2014



¿Cómo les ha ido en este último mes de año? Aún recuerdo cuando este año comenzó. No pretendo adentrarme a eso. Cada fin de año suelo escribir lo que el pasado me ha dejado y lo que desde siempre tengo por decirles. Por ahora, solo es una entrada de mi misma.

Diciembre ha empezado con buenas rachas y mi actitud de repente ha cambiado para bien.  Diciembre no es el mes para perdonar, quisiera saber a quién se le pudo ocurrir. De lo contrario viviríamos odiando todos los meses del año, ¿Cierto? Lo que por mi parte si les puedo decir, es que cada Diciembre de cada año es un mes de reflexión. A veces sucede que se nos va el año y no nos detenemos a pensar. Al ser este el último mes, es como un motor en el recapitulamos y hemos de iniciar el próximo año con mucho aprendizaje y sabremos qué errores no volver a cometer.

En este caso, Diciembre para mí ha sido un mes de dejar a un lado a personas que desde hace más de un año les daba bastante atención y que no la merecen. He reconocido a quienes quiero presentes en mi vida y a quienes no.

Me pregunto: ¿Por qué he sido tan ilusa? Créanme, hay personas por las que estuve de forma incondicional y solo me pagaron con indiferencias. Esto lo he dejado claro. Voy a darle mi atención atención a quienes si la merezcan.

De pronto entre tanta discusión vienen buenos momentos y eso no los borraría por nada. Debemos recolectar lo bueno y tomarlo muy fuerte con nuestras manos. ¡No lo dejes ir nunca! Lo bueno rara vez llega a nuestra vida, y debemos ser conscientes de ello. Lo verdadero no es nada mundano, créanme. Nunca lo crean así.

Otra parte, es que a veces uno ve en ciertas personas una diferencia y sucede que a mí eso me encanta. Para mí es una debilidad una persona que no se compare con los demás. ¿A qué me refiero? Todo centrándome en la mente, en el buen corazón. Aun así, a veces uno desea llegar hacia algo que no sucede y te molestas porque haces lo que ninguna otra vez deseaste hacer. Te preguntas: ¿Por qué en esta ocasión? ¿Por qué? Véase que esto es interesante. Las corazonadas son engañosas. Yo tuve esa corazonada y vean que esto no fue como me lo esperaba.

Soy esa clase de persona, que una vez decepcionada no vuelve atrás pero tampoco desea dar dos pasos hacia adelante. Detesto ser quien haga más, detesto que las personas no hagan lo que a lejos podes ver, detesto que no se use la claridad cuando sabes que a una persona probablemente podas importarle. Toda esa clase de sensaciones que te llevan a sentirte en una persona estúpida.

Bien dicen que Dios sabe lo que hace, pero en ocasiones solo deseas ser alguien autentica y ser real, que seguramente es un mal chiste ver que todo se ponga en tu “contra”. Uso comillas porque no es tan literal como podría entenderse.

Esta es una clase de desahogo, les estoy siendo franca. ¿Cuánto más se debe creer? Yo dudo que pueda creer en algo de ello propiamente. Nunca te abres hacia lo que sentís no es para vos, y que de pensar que no lo será, es nuevamente irse con la cola entre las patas.

De esto es lo que hablamos, de la vida y sus sabores. A pesar de estas sensaciones, estoy siendo alguien feliz y que no desea ver nunca hacia atrás.
Estoy agradecida porque en este periodo supere en parte lo deseado, pero por otra parte, no todo salió 100% ideal. En esta otra parte necesito mayor esfuerzo. El paso al que estoy es importante para mí y seré alguien muy buena en ello. ¡Tengo ansias por el próximo año! ¡Estoy muy feliz!
Nunca creí que llegar hasta aquí sería tan complicado, pero vamos paso por paso y así debemos tomarlo desde un comienzo. “Lo bueno se demora en llegar…”, créanme, esto es verdad.

Que sean días increíbles para toda aquella persona que me lea. Recuerden poner en una balanza sus acciones y evaluar lo que han hecho o han dejado de hacer. Nunca dejen de atenderse a sí mismos y mismas. 

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